Mobbing: cuando trabajar duele
Aug01

Mobbing: cuando trabajar duele

El bullying existe desde que éramos niños, pero Youtube lo masificó. Ahora se presenta en el mundo laboral: se llama mobbing.   En la edición de Marzo de 2012, la revista Alto Nivel publicó el reportaje “Cuando trabajar duele”, elaborado por María Josefa Cañal. Este material obtuvo el primer lugar en la categoría Investigación Periodística en RRHH, durante la segunda edición del Premio OCC Mundial de Recursos Humanos, que se entregaron el jueves 14 de marzo de 2013. Te presentamos nuevamente el texto ganador. Otra vez lunes… Cuando Marisa, una joven actuaria del ITAM con excelentes calificaciones, oyó el despertador, sintió un latigazo en el corazón. De nuevo tendría que enfrentarse a presiones de todo tipo, casi nunca justificadas, a una serie de desprecios por parte de sus compañeros y, sobre todo, a su tiránica jefa que la retenía en la oficina aun después de la salida de todos, para cumplir con altas cargas de trabajo, escatimándole después el crédito correspondiente. Además de sufrir de dolores de cabeza constantes, Marisa ha ido perdiendo el apetito y las ganas de salir con sus amigos el fin de semana. Y es que, sin saberlo, la joven ejecutiva se ha convertido en una víctima del mobbing, en el chivo expiatorio de su área. Se ha planteado buscar otro trabajo, pero ya no está segura de si ella es culpable del acoso, con lo cual la historia se repetiría en cualquier otra empresa. De origen inglés, la palabra mobbing (también conocido como bullying laboral en Estados Unidos), incluye todos los actos destinados a intimidar, sobajar, amedrentar o perturbar emocional e intelectualmente a la víctima con el fin de satisfacer la necesidad de destrucción del hostigador. Según Carlos Rodríguez, presidente de la Asociación Mexicana Contra el Mobbing, es una agresión totalmente personal, donde el acosador escoge a su víctima hasta acabar con ella. Este acoso ocurre de manera sistemática, de un modo directo o indirecto, por parte de una o más personas y por un tiempo prolongado. De manera similar a lo ocurrido a Marisa (quien pidió no ser identificada), a una víctima de mobbing se la aísla y los compañeros de trabajo no le hablan ni le permiten integrarse, aunque parezca que ella misma lo decide así. Es alguien a quien critican permanentemente, generan chismes e intrigan sobre su persona; alguien que era brillante, con buenas expectativas de desempeño y, de repente, se empieza a apagar. “También comienza a ausentarse con frecuencia, a somatizar esos estados de tristeza y depresión y a padecer jaquecas, hipertensión o insomnio”, comenta Rodríguez. Como consecuencia, las víctimas difícilmente recuperan la confianza en sí mismas y en sus...

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